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Apurímac no merece vivir así: violencia y atentado de mineros ilegales deja a adulta mayor hospitalizada mientras familia pide justicia
Publicación: mi�rcoles, 15 de julio de 2026

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Apurímac no merece vivir así: violencia y atentado de mineros ilegales deja a adulta mayor hospitalizada mientras familia pide justicia

Apurímac no merece vivir así: violencia y atentado de mineros ilegales deja a adulta mayor hospitalizada mientras familia pide justicia

Una explosión en plena madrugada cambió la tranquilidad de una familia de la comunidad de Pallccora, en el distrito de Tapairihua. Según la denuncia de sus familiares, presuntos mineros ilegales habrían atentado con explosivos contra la vivienda donde se encontraba una adulta mayor de 86 años junto a su hijo y su nuera. La detonación destruyó la cocina y el baño, quemó pertenencias y medicamentos, y dejó a la mujer con pérdida de audición, lesiones por la onda expansiva y un cuadro de shock que obligó a hospitalizarla en Abancay. La familia exige que los hechos sean investigados y que, de determinarse responsabilidades, caiga todo el peso de la ley sobre los responsables. Los familiares aseguran que antes del ataque siguieron los canales legales. Señalaron que desde hace aproximadamente dos años venían denunciando la ocupación de sus terrenos y actividades mineras ilegales que, según su versión, se realizaban sin su autorización y afectaban la chacra de la que vive la adulta mayor. También afirmaron que recibieron amenazas para retirar las denuncias y que, al no acceder, ocurrió el atentado. “Como no hemos accedido, atentaron contra la vida de mi mamá”, manifestó uno de los familiares a Pulso Apurimeño. El caso se encuentra ahora en manos de las autoridades, que deberán investigar lo sucedido y determinar responsabilidades. Las imágenes muestran la violencia del ataque y cómo quedó la vivienda después de la explosión. Detrás de los daños materiales hay una adulta mayor hospitalizada y una familia que asegura vivir con miedo pese a haber recurrido previamente a las autoridades. La Policía Nacional y el Ministerio Público tienen ahora la responsabilidad de esclarecer los hechos y garantizar la seguridad de los afectados. El pueblo de Apurímac no merece vivir así: con miedo, amenazas y violencia por denunciar y defender su hogar.

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    Chaski
    EDITOR