¿Cómo construimos la Casa de Nuestro Señor de la Caída?
Por María Jesús Quispe Peña
Me permito recordar y compartir la breve historia de cómo se trabajó los terrenos adyacentes a la capilla para convertirlos en zonas verdes adosadas de flores y resembrado con árboles decorativos. Claro que no fue muy fácil, el trabajo fue intenso producto del esfuerzo personal de los alumnos del Instituto Superior Pedagógico La Salle de Abancay, último año de la especialidad de “Lengua y Literatura”. Como profesora del curso de “Desarrollo Comunal” lideré el desenterramiento y retiro de tremendos pedrones y terrones de caliche. Se empleó combas, barretas, picos, lampas y carretillas. Preparamos el terreno con volquetadas de tierra negra apta para el cultivo. Fueron jornadas de trabajo de cuarenta alumnos entre varones y mujeres. Todos nos dedicamos a entregar nuestros esfuerzos al amor de los amores: el Cristo de “La Victoria”. El Plan de Trabajo de la Asignatura obedecía al objetivo final a alcanzar: entender el trabajo comunitario manual. Yo, en lo personal, dirigía el entendimiento de lo que es el desarrollo comunal previsto entre los postulados lasalianos. ¿Cómo entender el trabajo manual comunitario si no lo practicamos? La filosofía de San Juan Bautista de La Salle de conjugar la teoría y la práctica es simple: la teoría del entendimiento se convierte en aprendizaje con la práctica vivencial. Este proyecto además estaba dedicado al amor de los amores: a nuestro Santísimo Señor de la Caída. Terminamos el semestre, ya con la última jornada. Tengo que remarcar y reconocer el apoyo directo y decidido del Ministerio de Agricultura Oficina Departamental Apurímac con las volquetadas de tierra preparada para el cultivo. Así también nos proveyó las plantas ornamentales de su vivero que hoy se ven bien crecidas y erguidas. No pierden su verdor. Varias de ellas, han engrosado y superviven al tiempo para bien del ornato de la ciudad y los concurrentes a nuestra capilla. Aquella vez. En la última sesión de trabajo hubo una ceremonia muy sensible al corazón y por tanto inolvidable. Se hizo las plantaciones en presencia de los directivos del Ministerio de Agricultura y del Instituto Superior “LA SALLE. Por invitación del director departamental de Agricultura, me encargaron colocar la primera planta. La autoridad y los hermanos de “La Salle” dijeron que me correspondía trasplantar el árbol como promotora y profesora de la Asignatura. Y así fue que con toda emoción y el corazón puesto en manos de nuestro Señor de la Caída que cogí la plantita de unos 50 centímetros de altura y nada más. La coloqué en el hoyo, la cubrí con tierra preparada para la siembra y derramé algunas lágrimas de emoción. Ahí termina el resembrado de un gajito de obsequio en premio a nuestro esfuerzo en conjunto, porque fuimos todo un equipo de trabajo. Hoy que se inicia esta colecta para destejar y volver a renovar el techo de nuestra Capilla, agradezco a mis recordados alumnos, en ese momento a un paso de ser profesores de Lengua y Literatura. Con toda seguridad hoy, en la actualidad son excelentes maestros. Varios de ellos directores, funcionarios, locutores, periodistas, y también especialistas de Educación Secundaria, cuyos nombres y apellidos. los llevo en la memoria. Desde aquí, los saludo y felicito por entender que el aprendizaje “haciendo lo que se debe hacer es el mejor saber”. Toda vez que regreso por nuestra capilla me acomodo en esa larga y ancha banca. bajo la sombra de mi árbol querido dedicado a mi Señor de la Caída patrón del Barrio de “La Victoria” Como ya casi nadie me conoce por ahí. abrazo y lloro a ese árbol que ha crecido tanto, se ha engrosado a tal extremo, que mis brazos no alcanzan para rodearlo por completo. Está belleza de árbol, se ubica cerca a la puerta principal de la capilla, hacia el lado derecho parte baja. Es el árbol más alto, creo que está al nivel del campanario o más alto que la cúspide. ¡Qué orgullo! Solo digo, al final: “obras son amores y no buenas razones” Me sumo a la cruzada. La colecta está abierta. No olvidar el Yape del Padre Santi: 995 134 033 Mario Santi.
