Miguel Grau venció en El Olivo y ya está entre los cuatro grandes del fútbol apurimeño
La tarde cayó sobre el Complejo Deportivo El Olivo, pero el ambiente era de final. Los hinchas y la “marea roja” comenzaron a poblar las graderías con bombos, y cánticos, convencidos de que el Miguel Grau de Deportes tenía una cita con la historia. Al frente estaba un rival incómodo y aguerrido: Unión Pocohuanca, que llegaba dispuesto a vender cara su eliminación. El pitazo inicial dio paso a un duelo intenso, disputado metro a metro. En los primeros 45 minutos, el conjunto de Chalhuanca sorprendió por su despliegue físico y, por momentos, obligó al cuadro abanquino a replegarse. Los rojos intentaban abrir espacios, pero la defensa visitante cerraba todos los caminos. El balón iba y venía sin dueño claro, mientras la tribuna sufría con cada aproximación. Así, con el marcador en blanco, ambos equipos se marcharon al descanso. La charla en los vestuarios cambió el destino del partido. Miguel Grau regresó al campo con otra actitud. El equipo dejó atrás las dudas y comenzó a jugar con la personalidad que lo ha caracterizado durante la presente campaña. Cada recuperación se transformó en ataque y cada avance encendía a la afición, que empujaba desde las tribunas como un jugador más. Pocohuanca intentó reaccionar, pero el cuadro rojo olió la clasificación y no levantó el pie del acelerador. Con garra, buen fútbol y contundencia, Miguel Grau encontró dos goles más que prácticamente sentenciaron la serie. El descuento del conjunto visitante solo sirvió para maquillar el resultado. El reloj avanzaba y cada minuto acercaba a los abanquinos a una nueva alegría. Cuando el árbitro decretó el final del compromiso, el 3-1 desató la celebración dentro de la cancha. Con este triunfo, Miguel Grau de Deportes aseguró su clasificación al cuadrangular final de la Etapa Departamental de la Copa Perú, instalándose entre los cuatro mejores equipos de Apurímac y manteniendo intacta la ilusión de llegar a la Etapa Nacional. Ahora el reto será aún mayor, porque cada partido será una final. Pero si algo dejó claro la tarde de El Olivo es que este Miguel Grau tiene fútbol, carácter y una hinchada que no deja de creer que el histórico cuadro rojo puede volver a escribir una página gloriosa en el balompié apurimeño.
