Minería ilegal se conecta con narcotráfico y trata de personas, advierte especialista
La minería ilegal ya no puede verse únicamente como un problema ambiental. Nicolás Zevallos, director de Asuntos Públicos del Instituto de Criminología, advirtió que alrededor de esta actividad también aparecen vulneraciones de derechos humanos y vínculos con otras economías delictivas. En declaraciones recogidas por Red de Comunicación Regional (RCR), señaló que existen hombres trabajando sin contratos ni protección, además de mujeres expuestas a trata y explotación sexual en territorios donde opera esta actividad. El especialista explicó que la minería ilegal puede funcionar junto con delitos como el narcotráfico, el contrabando y la trata de personas. Según sostuvo, organizaciones vinculadas al tráfico de drogas habrían encontrado en esta actividad una vía para mover y blanquear dinero debido a las posibilidades de comercialización del oro. También alertó sobre el riesgo de que escenarios observados en Pataz, La Rinconada y Atico puedan extenderse hacia otras regiones del país. Frente a este panorama, Zevallos planteó que el Estado debe concentrar esfuerzos en proteger a las personas y enfrentar directamente a las estructuras criminales que operan alrededor de estas economías. La advertencia también cobra importancia para regiones mineras como Apurímac, donde el debate sobre la minería ilegal requiere mirar no solo sus efectos ambientales, sino también los posibles delitos y vulneraciones de derechos que pueden desarrollarse alrededor de esta actividad.